Un lenguaje común para la revolución del reskilling

11 mayo, 2021 — Leave a comment

Durante los últimos años hemos ganado conciencia de lo mucho que se está transformando el mercado de trabajo como consecuencia de los cambios del entorno y los avances tecnológicos. Algunos de estos cambios se han visto acelerados como consecuencia de la pandemia del coronavirus que ha hecho más visibles los retos a los que nos enfrentaremos las personas, las empresas y los países. Uno de estos retos será la recualificación de los profesionales (reskilling) para adquirir las capacidades necesarias para hacer nuevos trabajos, o para hacer el mismo trabajo de otra manera.

Cómo identificamos en el informe “Las empresas españolas frente a la revolución del reskilling”, el reciclaje profesional de los trabajadores será una de las principales prioridades en los próximos años para los profesionales de gestión de personas. En el mismo informe, también identificamos que la solución solo es posible si se aborda con la colaboración de todos los actores del mercado laboral: trabajadores, empleadores y gobiernos.

Aunque ya hemos empezado a ver iniciativas aisladas de los diferentes actores, como por ejemplo la del gobierno de Finlandia con Elements of AI, que la semana pasada llegaba a España, todavía sigue sin haber consensos sobre cosas tan básicas como un lenguaje común en relación con las habilidades (skills).

Un lenguaje común para un reto común

La necesidad de un lenguaje común cuando hablamos de habilidades es bastante evidente. Prueba de ello es la guerra abierta que tienen todos los grandes proveedores de tecnología de recursos humanos para hacerse con el estándar del mercado, lo que se han denominado las skills clouds.

En este contexto, ha aparecido una alternativa que, aunque va en la misma dirección, tiene un enfoque más práctico y se puede aplicar sin grandes inversiones. Es la iniciativa desarrollada por el Skills Consortium del World Economic Forum que incluye a los principales proveedores digitales de formación para adultos como Coursera, EdX, Google o Linkedin entre otros. Este consorcio ha desarrollado una propuesta que se resume en el documento Building a Common Language for Skills at Work. A Global Taxonomy, un planteamiento muy interesante para construir el tan necesario lenguaje común.

Me gusta la voluntad del documento de convertirse en un recurso para alinear a todos los actores en torno a un lenguaje común sobre las habilidades (skills) que facilite una colaboración más eficiente entre los proveedores de aprendizaje, los empleadores y los gobiernos para capacitar, mejorar y recolocar el talento ante el reto del reskilling.

Los autores dividen el documento en cuatro bloques: definiciones, categorizaciones, recomendaciones y casos de uso.

Definiciones

Para empezar, aunque no se trata de términos nuevos, las definiciones que hacen de los diferentes conceptos que usan como base para definir la taxonomía, que han identificado a partir de una revisión bibliográfica realizada por expertos, son de gran utilidad.

Comienzan con el concepto de competencias, que definen como una colección de habilidades (skills), conocimientos, actitudes y capacidades (abilities) que permiten a una persona desarrollar un rol laboral.

Continúan con cada uno de esos componentes de las competencias.

En primer lugar, definen habilidades y conocimientos. Las habilidades (skills) las definen como el ‘saber hacer’ aplicado, necesario para completar una tarea y, por lo tanto, un trabajo, mientras que los conocimientos son un conjunto de hechos, principios y teorías que se relacionan con un campo de trabajo o estudio, y que se pueden dividir en conocimientos dependientes del contexto (prácticos y procedimentales) y conocimientos teóricos o independientes del contexto.

En segundo lugar, definen las actitudes como comportamientos aprendidos, rasgos de inteligencia emocional y creencias que exhiben los individuos que influyen en su manera de aproximarse a las ideas, las personas y las situaciones.

En tercer lugar, definen las capacidades (abilities) como la posesión de los medios físicos, psicomotores, cognitivos y sensoriales para realizar un trabajo.

Categorizaciones

Continúan el documento con una categorización de las habilidades (skills), donde proponen una agrupación de habilidades en cinco niveles. Proponen tres primeros niveles más generales, que corresponderían con el marco fundamental de su taxonomía. Pero lo que me parece más interesante de su propuesta son el cuarto y el quinto nivel, donde contemplan la oportunidad de añadir habilidades derivadas de los niveles anteriores, y dejan espacio para que el usuario final pueda hacer una adaptación más específica de sus habilidades. Esta propuesta es interesante porque es suficientemente general y flexible para que pueda ser utilizada por todos los actores.

Recomendaciones

En relación con las recomendaciones, son conscientes de que esta taxonomía es un documento en continua actualización, pero eso no debe retrasar su implementación en los países y las organizaciones, dada la urgencia y magnitud de la necesidad.

Además, proponen recomendaciones dirigidas a individuos, empleadores, proveedores de aprendizaje y gobiernos para adoptar esta taxonomía global de habilidades para su uso en las prácticas de contratación, aprendizaje, desarrollo y recolocación. Estas recomendaciones son: A) Acometer la implantación desde los líderes empresariales y los gobiernos para comprender las brechas de las habilidades actuales, establecer objetivos y comunicar los beneficios de adoptar una taxonomía común. B) Incorporar el cambio adoptando nuevas prácticas de gestión de personas basadas en habilidades (skills) y creando oportunidades para que las personas tengan una referencia que les ayude a enfocar su aprendizaje. C) Integrar las prácticas basadas en habilidades (skills) en todas las industrias, países y a nivel mundial mediante la sensibilización del público en general sobre los beneficios de alinearse en torno a una taxonomía común.

Casos de uso

Por último, el documento presenta distintos casos que ejemplifican como aprovechar la taxonomía de habilidades para proyectos de reskilling, upskilling y recolocación en empresas, industrias y países. Y como también puede ser de gran utilidad para comprender como están cambiando las habilidades en trabajos específicos, como por ejemplo en los relacionados con la tecnología.

En conclusión, aunque esta propuesta tenga algunos puntos que pueden ser discutibles, al menos marca una referencia que puede ser de ayuda para la construcción de un lenguaje común que facilite la coordinación y la colaboración de todos los actores para afrontar el reto del reskilling. Si llegamos a ese lenguaje común, las empresas sabrán cuales son las habilidades que necesitan, los gobiernos sabrán que habilidades deben potenciar para generar empleo, las instituciones académicas públicas y privadas sabrán como deben adaptar sus programas, y los profesionales sabrán que habilidades deben aprender para ganar empleabilidad. En otras palabras, todos hablaremos el mismo idioma.

Creo que los beneficios son muchos. Espero que todos los actores se encuentren en ese lenguaje común.

*Artículo publicado en Future for work institute

Rafa

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Apasionado por las personas y las organizaciones. Curiosidad infinita. Acción. Trabajo en las Nuevas relaciones humanas para construir nuevos negocios. Si quieres contactar conmigo de forma directa me puedes encontrar en twitter: @RafaDiaz1