¿Para qué trabajamos?

1 junio, 2021 — Leave a comment

¿Para que trabajamos?

 

Durante el último año muchas personas se han planteado esta pregunta como consecuencia del impacto de la pandemia en su trabajo.

La realidad es que son muy pocos los trabajos que no se han visto alterados por la pandemia en algún aspecto físico, personal, social u organizativo. Algunos de esos cambios nos han podido gustar, pero seguramente hay otros que no nos han gustado tanto y que nos están llevando a una situación de agotamiento. Esto hace que un número creciente de personas esté abandonando sus trabajos para crear proyectos y trabajos más significativos, dando forma a lo que se ha llamado la economía YOLO (You only live once).

Pero ¿qué significado tiene el trabajo?

Si analizamos la literatura académica, vemos que se han identificado siete mecanismos a través de los cuales el trabajo se percibe como significativo o adquiere significado:

La autenticidad, que se puede definir como el sentido de coherencia o alineación entre el comportamiento y las percepciones que la persona tiene de sí misma. En la medida en que el trabajo permite que una persona perciba un alineamiento entre lo que hace y lo que siente que es, su trabajo será significativo para ella.

La autoeficacia, o la creencia de los individuos de que tienen el poder y la capacidad de producir un efecto deseado o diferencial a través de su trabajo. En la medida que una persona siente que hace bien su trabajo, este será significativo para esa persona.

La autoestima, que es tanto un rasgo perdurable de las personas como un estado maleable, que puede ser moldeado por experiencias y logros personales o colectivos. Los investigadores que emplean la autoestima como mecanismo de significación sugieren que los sentimientos de logro o las afirmaciones resultantes de las experiencias laborales ayudan a satisfacer las motivaciones de las personas y a que se sientan valiosas y dignas.

El propósito, que se define como un sentido de dirección e intencionalidad en la vida. Algunos autores incluso argumentan que un sentido de propósito es fundamental para que los seres humanos le encuentren un sentido a su vida. En el ámbito laboral, el propósito juega un papel importante en la construcción del significado y la significación del trabajo a través de su capacidad para conectar los eventos presentes con eventos y estados futuros.

La pertenencia, que se define como un impulso para formar y mantener al menos una cantidad mínima de relaciones interpersonales duraderas, positivas y significativas. La pertenencia, la identificación y los sentimientos de conexión con los grupos sociales a través del trabajo pueden proporcionar a las personas significado ayudándoles a experimentar un sentido positivo de identidad común o un destino compartido con los demás.

La trascendencia, que se refiere a conectar el ego (o reemplazarlo) con una entidad mayor que la propia persona o más allá del mundo material. Mientras que los mecanismos anteriores buscan explicar como el trabajo adquiere significado como resultado de su conexión con aspectos valiosos, las metas, o los motivos de la persona, el mecanismo de trascendencia sugiere casi lo contrario: que el trabajo tiene sentido cuando permite a los individuos subordinarse a grupos, experiencias o entidades que les trascienden.

La construcción de sentido cultural e interpersonal. Este mecanismo difiere notablemente de los seis mecanismos anteriores en que se refiere principalmente a la producción de significado más que a la significación. Mientras que los otros mecanismos tienden a centrarse en cuán significativo el trabajo es para la persona como resultado de su alineación con las características del individuo o de los demás, el mecanismo de construcción de sentido cultural e interpersonal abarca las fuerzas socioculturales que dan forma al significado que las personas dan a diferentes aspectos de su trabajo.

En resumen, el significado del trabajo depende principalmente de dos factores. Por un lado, del significado que la propia persona da al trabajo que realiza, en la medida que le ayuda integrarse con la persona que quiere ser (autenticidad, autoeficacia, autoestima, propósito). Por otro lado, del significado que adquiere para la persona en la medida en que se relaciona con los demás y el impacto que tiene el trabajo más allá de sí mismo (pertenencia, trascendencia y construcción de sentido cultural e interpersonal).

Entonces, ¿para que sirve el trabajo?

En nuestra sociedad el trabajo aporta múltiples funciones psicosociales positivas para las personas, tanto en la definición y en el desarrollo de la propia persona como en su función social y económica.

A nivel interno de la persona, el trabajo tiene una función integrativa que aporta sentido a su vida a partir de su realización, siendo una de las experiencias que crean la identidad personal. Además, el trabajo tiene un valor de estructuración del tiempo a través de los horarios y calendarios, marcando incluso los ciclos vitales de las personas. También tiene la función de mantener a la persona bajo una actividad más o menos obligatoria que aporta a esta un marco de referencia útil de actividad regular y con propósito. Otra de las funciones del trabajo es proporcionar a la persona poder y control sobre acciones, datos y procesos. Y, por supuesto, también es una fuente de oportunidades para aprender, desarrollar habilidades y destrezas.

Por otro lado, el trabajo tiene una función social para la persona porque le aporta estatus, y es una fuente de oportunidades para la interacción con otros individuos. Además, el trabajo también sirve para transmitir normas, creencias y expectativas sociales. Asimismo, el trabajo ofrece una función de comodidad o bienestar, siempre y cuando las personas que trabajan disfruten de buenas condiciones físicas, seguridad en el empleo y un horario de trabajo que le permita conciliar el trabajo y otras dimensiones de su vida. Y, por supuesto, una función económica, en la medida en que aporta a la persona una fuente de ingresos.

¿Quién construye el trabajo?

El trabajo forma parte de la naturaleza humana. Desde nuestros orígenes, las personas nos unimos y organizamos para conseguir el objetivo común de asegurar nuestra supervivencia. Lo que ha ido cambiando a lo largo de la historia es cómo nos unimos, las actividades que realizamos y como nos organizamos para conseguirlo.

Sin embargo, a menudo no pensamos lo suficiente en el impacto que el trabajo tiene en la vida de otras personas y en el planeta en el que vivimos, cuando si nos preocupásemos de diseñar trabajos que las personas valoran y encuentran significativos y que, además, aportan algo bueno a otras personas o al planeta, la humanidad vería el trabajo de una forma más positiva.

Por ello, cuando nos preguntamos ¿para que trabajamos? es importante que pensemos en las distintas funciones que cumple el trabajo para las personas en nuestra sociedad y el significado que tiene para nosotros.

Y si tenemos la capacidad o influencia para diseñar trabajos u organizaciones en las que se trabaja pensemos en esas funciones y de qué manera podemos diseñar trabajos significativos que nos ayuden a construir un mejor legado para la humanidad y para el planeta.

Referencias

Rosso, B. D., Dekas, K. H., & Wrzesniewski, A. (2010). On the meaning of work: A theoretical integration and review. Research in organizational behavior30, 91-127.

Salanova, M., Prieto, F., & Peiró, J. M. (1993). El significado del trabajo: Una revisión de la literatura. Los jóvenes ante el primer empleo: el significado del trabajo y su medida, 21-40.

Schwartz, B. (2015). Why we work. Simon and Schuster.

 

*Artículo publicado originalmente en Future for Work Institute

 

Rafa

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Apasionado por las personas y las organizaciones. Curiosidad infinita. Acción. Trabajo en las Nuevas relaciones humanas para construir nuevos negocios. Si quieres contactar conmigo de forma directa me puedes encontrar en twitter: @RafaDiaz1